martes, 21 de octubre de 2014

Competitividad: el embeleco de la OCDE

Desde hace meses el Gobierno local viene insistiendo en la importancia de pertenecer a la OCDE (Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo), una organización que agrupa a 34 economías globales que empujan el mundo hacia una competitividad "justa y equilibrada".

Loable iniciativa. Lamentable que se aborde desde la típica perspectiva colombiana de "lo importante es la personalidad". La OCDE es una organización seria, que se rige por reglas claras y no por interpretaciones. En Latinoamérica sólo Chile y México pertenecen a ella. Rusia y Brasil son candidatos. Por eso debemos hablar de hechos concretos si queremos pertenecer a ella.

Desde el punto de vista de la economía, la regla fiscal adoptada por Colombia lo acerca a ser candidato de adhesión. Pero si vamos a mirar otras variables encontramos un panorama árido (real).

Una publicación entrevista a nuestra "embajadora" ante la OCDE y leemos que "los inversionistas podrán invertir libremente en cualquiera de los países del grupo sin ningún tipo de discriminación". Si vamos a lo elemental, que es la discriminación por raza, género o religión, Colombia se raja de cabo a rabo. ¿Cómo hará el Gobierno para desaparecer mágicamente las cifras de estudios serios de distintos economistas y universidades? Para no ir más lejos, invitamos al lector a que escoja 10 mujeres al azar y les pregunte si han sufrido algún tipo de discriminación laboral...

Se habla en la publicación de transparencia: "normas de prevención del soborno, regulación y gobierno corporativo darán mayor transparencia al sector privado nacional". Típico. Solucionaremos todo con una norma mientras que en la práctica -tanto en el sector público como el privado- se siguen viendo casos en los que la libre competencia depende del nivel de soborno al funcionario de turno, otros en los que sólo se trabaja con los "amigos" y otros tantos en los que las PYME no tienen la más mínima posibilidad de acceso a la contratación.

Continúa diciendo que "evidentemente la regulación nos hará ajustar nuestras instituciones para hacer cumplir las normas de competencia". En un mercado en el que los oligopolios (e incluso monopolios) aún existen, esto causa poco menos que hilaridad. El único ente medianamente funcional es la Superintendencia de Industria y Comercio, pero se podría hacer un sondeo para intentar conocer cuántos empresarios conocen  el Estatuto del Consumidor y nos llevaríamos sorpresas...

Otro aspecto importante es el comercio. El proceso comercial (aduanas incluidas) debe ser transparente y expedito. Ya hay una iniciativa para acreditar un ente llamado ONAC, pero los puertos (carreteras incluidas), las ventas ambulantes, el plagio, el contrabando siguen sin control en cada ciudad colombiana -con muy contadas excepciones.

Y falta el otro detallito. La regulación ambiental. Tendríamos que cumplir estándares ambientales internacionales para pertenecer a la OCDE. Debe haber otro grupo de optimistas que digan que estamos casi listos, pero viendo las noticias no se ve luz al final del túnel (y no nos referimos al de La Línea).

Esta reflexión busca bajarnos del bus del embeleco de la OCDE. Nuestra realidad es evidentemente compleja pero la procastinación, la falta de toma de decisiones y de liderazgo real no apuntan a cumplir con la meta sino que nos alejan cada vez más de ella (en la realidad, no en los titulares de los medios). La competitividad se mejora haciendo.
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viernes, 3 de octubre de 2014

Recursos Humanos: una historia de (des)amor

Trabajando en temas de entrenamiento en diferentes compañías se conoce mucha gente. Esa gente suele contar anécdotas, experiencias, vivencias...

Una de las cosas que cuentan algunas de esas personas, y que nos llamó la atención, es que en Colombia ya existen empresas que tienen como política no re-contratar a personas que se hayan retirado. Es decir, si un empleado(a) decide renunciar, lo hará "para siempre".

Nos parece curioso que ello ocurra de esa forma. Es como si las empresas que aplican dicha política quisieran "castigar" a quienes deciden irse, sea la razón que fuere.

Es curioso porque va en contravía de lo que piensan las nuevas generaciones de lo que significa una relación laboral (esas mismas que deberán contratarse dentro de poco).
Es curioso porque -aparentemente- no considera ni por un minuto que, tal vez, la empresa tiene algo que ver en el hecho de que un empleado decida irse (¿tiene planes de carrera?).
Es curioso porque, sin duda, parece un novelón en el que el protagonista (la empresa) le dice a sus empleados: "si cruzas la puerta, no volverás a entrar nunca".

Es claro que las relaciones empresa-empleado son complejas. Alinear las expectativas de ambas partes es una de las cuestiones más difíciles en planeación estratégica. Pero precisamente por ello, lograrlo es tener la certeza de que el barco llegará a buen puerto.
También es claro que nadie es indispensable, pero sin duda hay gente que hace mejor las cosas que otra gente.
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viernes, 26 de septiembre de 2014

Innovación vs. tiempo libre

En un sondeo de internet (en una web de negocios) se le preguntó a la gente qué hace cuando le queda tiempo libre en la oficina. De entrada, el concepto de "tiempo libre" generalmente va en contravía del concepto "trabajo", puesto que aún hay empresas en las que se asume que "trabajar" es estar de 8 a 6 "trabajando", o incluso más horas (puede ver una entrada sobre productividad laboral aquí).

El 30% lee prensa. El 32% navega en internet. El 11% adelanta trabajo. EL 9% dice nunca tener tiempo libre (habría que enseñarles a trabajar, tal vez). El 6% habla con sus compañeros (el portal preguntó por "hacer visita"). El 4% se hace el que trabaja (porcentaje muy bajo de acuerdo con el link que pusimos en el primer párrafo). Otro 4% dice dedicarse a su celular. 3% deja pasar el tiempo. 1% juega en el computador. Menos de un 1% dice hablar por teléfono.

Las empresas han establecido "reglas" tácitas y por ello las personas no saben qué hacer cuándo tienen tiempo libre. Y aunque lo urgente siempre le quita tiempo a lo importante, hay estudios a nivel global que demuestran la importancia de permitir a los empleados que interactuén entre ellos.

En plena "moda" de la innovación, en la que todas las empresas quieren innovar, sorprende que las mismas empresas no tengan diseñados mecanismos de interacción y/o para aprovechar estos tiempos libres que, dicho sea de paso, existen (así lo políticamente correcto sea negarlo).

Las empresas están hechas de personas. Las personas necesitan (no es opcional) cambiar de posición física periódicamente (eso que llaman salud ocupacional) pero también necesitan activar zonas cerebrales que no se activan con el trabajo rutinario. ¿Quiere empleados más creativos y proactivos? Hay que reflexionar sobre esto.
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jueves, 4 de septiembre de 2014

Innovación en Colombia: ¿crecer o sobrevivir en el mercado?

Navegando nos encontramos con un ranking de recomendaciones para sobrevivir en el mercado (así se titula la nota). Nos parece importante comentarlo y compartirlo porque proviene del Gerente general de IBM en Colombia (recordemos que IBM es una de las compañías más innovadoras del mundo y que atiende el mercado empresarial a nivel global).

Aquí empezamos entonces...
1) "Preguntarle al cliente qué se está haciendo bien o mal". Coincidimos en que indagar con los clientes a través de investigación es asertivo. Sin embargo, el exceso de información puede llevarlo a pensar que su obligación es satisfacer a todo el mundo y allí encontrará un laberinto que lo puede llevar a la locura empresarial. Tenga cuidado.

2) "Innovar". Y bueno... ya lo dijimos. La recomendación en este punto es pensar en la innovación como algo permanente y no como una sumatoria de ideas que, al descubrir el trabajo que implica llevarlas a cabo, morirán en un documento.

3) "Ser flexible". Uno de los grandes problemas de las empresas locales se ilustra con una frase: "es que aquí las cosas se hacen así". Esa falta de flexibilidad es la misma que lleva a la mayoría de compañías a contratar personas de su mismo sector económico (suena lógico, pero así nunca habrá nadie que piense radicalmente diferente).

4) "Investigue qué modelos de compra hay, qué novedades de tecnología hay. Analice los demás mercados". La cuestión es ser consciente de qué recursos está asignando hoy para que su empresa esté a la vanguardia.

5) "Ser un buen ciudadano". En tiempos de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) las empresas cada vez pueden darse menos el lujo de dejar de lado este importante aspecto. Nadie le pide a su empresa que salve al mundo, sólo que no lo dañe. Los nuevos consumidores serán implacables con las empresas que no acojan la RSE dentro de su ADN.

6) "Ética de la compañía". Aunque se sabe, pocas personas hablan de los sobrecostos que se generan en ciertas empresas por cuenta de las comisiones con proveedores. Presidentes y vicepresidentes de multinacionales han sido despedidos por esta razón, es decir, no es una práctica sólo de mandos medios.

7) "Talento. La gente es el bien más importante que tiene una empresa". Lo hemos dicho siempre: la gente es el quinto elemento del crecimiento empresarial. Nuestra recomendación es dejar de decirlo y empezar a practicarlo con planes y programas efectivos y de largo plazo.

8) "Cuestionar la estrategia". Suele ocurrir que en la empresa promedio se castiga a quien piensa diferente. Pues bien: esa persona que piensa diferente puede llevar a su compañía a dar saltos disruptivos importantes.

9) "Siempre mirar al mercado". Sólo agregaríamos que no se obsesione con su competencia. Hay empresas que lo hacen de tal forma que se les olvida su propia estrategia de valor.

Siempre decimos que no hay fórmulas mágicas. Pero es un hecho también que escuchar a quienes tienen experiencia nos hace pensar en cómo aplicar esos consejos a nuestra propia empresa.
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lunes, 11 de agosto de 2014

Alianza estratégica: ¿otro título más?

En una reconocida red social de negocios nos encontramos esta imagen, la cual motiva esta breve entrada:

El detalle está en la "aclaración" que hace la persona de la palabra ALIADOS. Es tan poco generalizada su aplicación real que debe aclarar (entre paréntesis) que se está refiriendo a los CONTRATISTAS de su empresa.

Todos en algún momento hemos sido contratistas de empresas (o proveedores, pueden escoger el nombre que prefieran). Por eso nos llamó la atención que se empleara el término ALIADO para referirse a un contratista, pues habitualmente los contratistas somos empresas que debemos reducir nuestras tarifas al máximo para satisfacer el apetito de ahorro en costos de la empresa que nos contrata, entregando el máximo ROI posible.

Desconocemos si esta descripción de ALIADO sea una moda más, de esas que contribuyen a que, por ejemplo, en algunas empresas a los vendedores se les llame "activadores de demanda", incluso si ni siquiera saben de prospectación. Es posible.

Sin embargo, queremos pensar que sí existen empresas que consideran que sus proveedores o contratistas podemos ser aliados, lo cual significa, según el diccionario "adj. Dicho de una persona: Que se ha unido y coligado con otra para alcanzar un mismo fin". Particularmente en nuestro caso, no conocemos otra forma de trabajar. Trabajamos CON nuestros clientes y no PARA nuestros clientes. Hay una gran diferencia que nos permite decir que hemos sido ALIADOS de la inmensa mayoría.
Buena semana!
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