Los cinco elementos en 2014

Se acaba 2013, un año apenas tibio en muchos sentidos, pues la economía global se comportó de mejor manera que lo esperado (en la mayoría de casos) pero tuvo algunas decepciones.

Editoriales de medios económicos creen que 2014 es el año de las oportunidades para América Latina (incluyendo Colombia), lo cual compartimos con optimismo no sin advertir que a estos buenos augurios hay que ayudarles.

Seguimos siendo productores de commodities más que de valor agregado. Y allí hay que trabajar mucho. Las políticas gubernamentales se orientan al empleo pero descuidan el emprendimiento, raíz de dicho valor agregado, pues sólo emprendiendo se falla. Y sólo fallando se aprende. Y claro, aprendiendo es como somos mejores.

Las ventas y el marketing se realizan de manera convencional. Se ha pasado por alto que es el consumidor quien hoy tiene el poder a través de redes sociales (no sólo Facebook) y quien decide cuándo, cómo y dónde relacionarse con las marcas. Éstas deben recordar que no se trata de "vender" sino de establecer relaciones duraderas no transaccionales.

También se habla de innovación pero seguimos enfocados en mejoras de productos (en el caso empresarial, porque en la cara de ciencia y tecnología hay más avances de colombianos fuera del país que produciendo conocimiento internamente). Esto no es malo pero no se ven saltos disruptivos, que son los que más agregan valor. Se migró rápidamente a un modelo en el que I+D se convirtió en I+D+i sin (a veces) siquiera pensar en cuál es el modelo de innovación que se debería implementar.

La innovación que produce valor agregado aparece de manera espontánea en cientos de colombianos emprendedores, otros que lo hacen desde sus puestos en empresas con marcas reconocidas, pero no estamos avanzando hacia un modelo de innovación que permee al empresario promedio, por la razón básica de que nadie puede innovar si antes no soluciona problemas de ventas, marketing y marca. Es decir, el camino es largo.

Por último, ya en la era de Acuario, el empresario debe recordar que la gente hace la diferencia. Pero algunos están confundiendo el concepto de "recurso humano" pidiendo a las personas no sólo más de lo que pueden dar sino además ofreciéndoles a cambio vidas cargadas de infelicidad. Hay demasiadas personas infelices en sus puestos de trabajo y eso, cómo no, afecta la productividad.

Mucho para pensar en este corto receso de fin de año.
Seguiremos trabajando en 2014 para que haya mejores empresas. Así, habrá mejores personas también (y viceversa).
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