Competitividad: ni es lo mismo ni tampoco diferente

El año pasado publicamos dos entradas con cifras sobre el estado de la competitividad de Colombia. En la primera, hicimos una comparación con Ecuador (nuevamente es noticia en medios locales su destacado desempeño en múltiples variables que mejoran la competitividad) y en la segunda una comparación con Panamá. Ambos son vecinos, por lo tanto, lo que allí pase, tiene alguna incidencia aquí.

Encontramos que empresas colombianas ya están radicadas (y con éxito) en Panamá. Digamos que en Ecuador no sucede lo mismo, pero existen, aunque de menor tamaño. Y ese es en parte el motivo de esta entrada.

Algunos consideran que Colombia, al ser un país con 46 millones de habitantes, más de 2 millones de kilómetros cuadrados, un montón de ciudades intermedias con más de 500 mil habitantes, es un país más complejo de administrar/gobernar que Ecuador y Panamá, países comparativamente más pequeños en estos indicadores.

Sí y no.

Al igual que las empresas, los países desarrollan estrategias competitivas. Y no lo decimos nosotros. Hay decenas de teorías al respecto, la más conocida de todas es tal vez la de Michael Porter. De hecho, Porter ha asesorado al gobierno colombiano en su estrategia competitiva. Entonces, ¿qué sucede?

Un país más grande es más complejo que uno pequeño. Una empresa más grande es más compleja que una pequeña. Pero ambos/ambas pueden mejorar su competitividad si tienen claro para qué son buenos(as). Al fin de cuentas, las variables son las mismas, sólo que en los casos de menor tamaño se vuelven -en teoría al menos- más fáciles de administrar.

Sin embargo, dependiendo del tamaño hay particularidades qué atender. Al igual que en las empresas, un país pequeño es más flexible en la toma de decisiones que uno más grande, por ejemplo. La cuestión es, de nuevo, ¿por qué nuestros vecinos alcanzan logros en materia de competitividad que nosotros ni siquiera soñamos? La infraestructura, la educación, la equidad, parecen lejanas aún para nosotros.

Uno de los pecados del colombiano promedio, empresario o no, es creer que somos "especiales". Frases como "es que aquí la cosa es distinta" o "es que nuestra geografía es compleja" o "con tantas regiones es más difícil" son planteamientos comunes y barreras al incremento de la competitividad. Señores(as): no somos especiales. Somos como cualquier país del mundo. Tenemos todo el potencial. ¿Vamos al fin a desarrollarlo o seguiremos mirándonos el ombligo?
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