Pékerman: gerente del año. ¿Una lección de liderazgo?

Ser Gerente no es fácil. La gente suele creer que usted, cuando lo es, gana más dinero que todos, se la gana fácil y trabaja poco. Ese es el "gerente" imaginado colectivamente en la mayoría de países de Latinoamérica.

Una revista nomina a Pékerman como el gerente del año (lo llaman CEO porque suponemos que eso le da más categoría el nombre, pero al final es lo mismo). Al hacerlo, esgrimen ocho supuestas razones que determinaron el éxito del ya famoso director técnico, razones que denominamos supuestas" porque se ven desde afuera.

La primera es "no nos podemos equivocar al escoger el líder". Digamos que esa no es una razón del éxito del proceso, aunque podría ser la causa. Generalmente las empresas tienen origen familiar, y basadas en ese origen, escogen a sus cargos directivos por grado de cosanguinidad sin detenerse a pensar si es lo correcto o lo mejor para el negocio. Las grandes delegan el proceso en expertos cazatalentos que tienen sus propios paradigmas.

En segundo lugar dice que "el objetivo no es jugar sino ganar", gran verdad de perogrullo que motivó por primera vez a una camada de futbolistas jóvenes a creer en sí mismos y pensar que podrían ganar. Para nosotros la clave, al hablar de empresa, es que muchas de ellas no saben para donde van. Sus dueños están tan cómodos pagando sus gastos y su estilo de vida que en realidad crecen por inercia.

La tercera razón es "el talento como base de todo". Coincidimos! Siempre hemos dicho que las empresas -y los proyectos que se desarrollan al interior de las mismas- están hechas de gente. Y es esa gente la que las mueve y las hace progresar. Gente talentosa, apasionada, que vive a fondo lo que hace.

En cuarto lugar se habla de "la necesidad de tener fogueo internacional". En una cultura en la que acostumbramos mirarnos al ombligo y creer que el mundo está equivocado y nosotros no, esta sí que es una lección valiosa, aunque no se deba únicamente al líder del proceso. Desde diversos escenarios hemos dicho que si la competitividad se basa en precio y no en valor agregado, el destino es la reducción infinita de márgenes hasta -incluso- la extinción. Ejemplos hay por montones.

Otra razón, la quinta, es "perderle el miedo a la curva de aprendizaje". El mercado local se acostumbró a buscar profesionales de 20 años, políglotas y con 10 años de experiencia, condiciones absurdas por inalcanzables. Si su empresa tiene talento joven, aproveche todas las ventajas de los jóvenes pero no les pida que no se equivoquen. Si su empresa va a aprender a exportar, a competir en otra plaza o una situación similar, permítase equivocarse porque con seguridad con ello aprenderá. Y mucho.

La sexta razón es que "la plata manda". Como decía Pambelé: "es mejor ser rico que pobre", sin duda, pero no estamos de acuerdo con que la plata mande. El dinero también puede malgastarse cuando se tiene en exceso y eso a veces ocurre en ciertas empresas, que disfrazan sus errores con millones en publicidad pero no resisten la entrada de un competidor. El dinero es importante para desarrollar las estrategias pero no oculta los errores cuando éstas no existen.

Luego dice la revista que el éxito de Pékerman se debe al "análisis y la información como prioridad". De acuerdo por completo. Lastimosamente la empresa promedio en Colombia primero hace y luego piensa. ¿Cuántas veces ha tomado decisiones importantes basado en estudios de mercado o investigaciones? ¿Cuál fue la última campaña publicitaria a la que le hizo un pre y un post-test? Eso ocurre en muy pocas empresas porque no tenemos cultura de investigación sino de "ahí vamos viendo".

Por último, se arguye la "flexibilidad para enfrentar lo inesperado". Justamente la ratificación de que "ahí vamos viendo". Nuestra impresión es que la revista se interesó en el tema de la Selección y procuró esgrimir sus razones de éxito, pero si vamos a ello hubiesen podido ser diez o veinte. Lo importante entonces no es decir que soy flexible sino serlo. Una de las grandes barreras para empezar procesos de innovación en las empresas es que quieren regir la innovación bajo las mismas reglas que los demás procesos o proyectos.

Sin duda Pékerman logró un rotundo éxito totalmente mensurable: después de 16 años de no ir a un mundial, su equipo (el nuestro, al que nos unimos voluntariamente por la emoción) quedó en el quinto lugar. Como siempre, de continuarse el proceso, lo difícil estará por venir. Porque lo difícil no es llegar, es mantenerse.
El equipo de AZUL Innovación
síganos en @AZULinnovacion
visítenos en www.azulinnovacion.com y http://azulinnovacion.co

Comentarios

Entradas populares